No hablo por mi, hablo por ellos, por los que confiaban en ti, los que creían que podías hacer algo por el mundo. Los que veían en ti algo más que una persona corriente, los que veían a alguien revolucionario y libre, alguien fuerte con carácter, que sabía enfrentarse a las cosas -y que ahora desgraciadamente ya no sabe-. Alguien seguro de sí mismo con la autoestima suficiente como para enfrentarse al futuro.
Vuelve porque te necesitan, mejor dicho, porque te necesitas. Vuelve para creer en ti mismo, para poder luchar por lo que quieres. Vuelve porque quieres y no porque debas. Vuelve cuando puedas pero no te pierdas.
No dejes que todo lo que eres se contamine porque a la gente no le guste. No actúes como ellos quieren que actúes, que ellos quieran ver en ti un ejemplo a seguir, no es tu problema. No es tu problema que ellos no sean capaces de conseguir lo que quieren, que sean incapaces de llorar, gritar y sentir por lo que buscan.
Hazlo todo, cómo y cuándo tú quieras, pero hazlo por ti.
Vuelve por ti.
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