lunes, 30 de julio de 2018

Temperamental.

Intempestiva como el viento, inevitable como una tormenta de verano, así se creía ella, mejor dicho, así era ella. Impulsada por la pasión, guiada por el instinto. Cazaba noche tras noche, sin dejar presa con cabeza, cualquiera que se pusiera a su alcance caía en sus redes como los piratas en los cantos de las sirenas. Aturdía a sus presas y luego las devoraba, sin más - ni menos-. Ella convertía aquel acto vulgar en algo admirable, su fiereza embelesaba y su elegancia enloquecía. Su mirada te animaba a seguirla, a deshacerte de todo lo humano y rendirte a lo animal. Te transformaba y te devolvía a la naturaleza.