jueves, 5 de febrero de 2015

Luna.

Oye, Luna ¿y tú..? ¿tú no estás vacía? -Le preguntó tímidamente la niña- Luna pensativa le dijo: Vacía.. no lo sé preciosa, ¿pero sola? Sola demasiado. El universo es demasiado grande y yo soy demasiado pequeña como para estar acompañada. Ironías de la vida que todos los vivos acudan a mí para sus noches de poesía, ni que yo fuera una cama -replicó sarcástica- pero Niña esa pregunta ¿a qué viene? ¿A caso tú te sientes vacía? La Niña concluyó dubitativa.. Luna vacía no puedo estar. Millones de almas me corren por dentro, explorándome como si yo fuera un nuevo mundo, buscando pasados perdidos, incluso almas gemelas, pero la soledad me invade como a ti, nadie me busca y los que lo hacen -ingenuos- no se dan cuenta de qué están dentro de mi. Soñadores ciegos que buscan cobijo en lugares tan distintos y a la vez tan parecidos, intentado huir de la soledad acaban en nosotras bajo el abrigo de la nada y el todo - sentenció Luna-.
La Muerte mirando a los ojos de Luna, perdida en el firmamento, con sonrisa pícara espetó: Luna, ¿me concederías el honor de bailar contigo al son del aullido acosador de los lobos en esta fría noche de invierno? Muerte, tu tan tentadora como siempre, será todo un placer.

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