Esa chica, llega, sacude tu vida y se marcha sin dejar rastro, ella es un terremoto. Muchos se preguntan por qué es asi, por qué ni siente ni padece las consecuencias, en realidad, si que las siente, ella lo ve desde lejos, desde la comodidad de esconderse tras un muro de tinta, todos los efectos de su paso por un camino, los ve, los siente pero le da igual. A sí es ella, fria como la piedra, aunque arda por dentro no saldrá de su escondite, no, no lo hará; sería vulnerable y eso ella nunca lo va a permitir, le cueste lo que le cueste, y a pesar de que no lo admita, es demasiado frágil.
Por eso se va sin dejar rastro, no quiere que la sigan, solo va dejando víctimas a su paso, esperando a que alguien lo suficientemente valiente le pare los pies. Ella ama la libertad cierto, disfruta la soledad, pero siempre irá mejor si alguien le dice: "Tranquila, no te descubrirán, solo abre los ojos, disfruta las pequeñas cosas, sientete diminuta y deja que los demas disfruten de ti".
domingo, 23 de noviembre de 2014
Terremoto.
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